PROCRASTINACIÓN, COMO AFRONTARLA



Para hablar sobre procrastinación, contamos con una invitada especial:

Mi nombre es Bárbara, soy Coach especializada en Marketing Digital y ayudo a emprendedoras digitales del Desarrollo Personal a tener un negocio rentable alineado con sus valores.

Si quieres conseguir mi mini-curso gratuito sobre productividad, clic aquí.
 

QUÉ ES LA PROCRASTINACIÓN

En la era del multitasking y las jornadas de trabajo interminables, la procrastinación se ha convertido en la enemiga número 1.

La procrastinación es el hábito de postergar tareas urgentes y/o importantes, y en su lugar realizar tareas que nos mantienen ocupadas pero no se alinean con nuestros objetivos.

Procrastinar no es tumbarse a la bartola sin hacer nada. Y las pausas son muy necesarias, ojo. Pero procrastinar se refiere a no honrar nuestras prioridades y a perder el foco, y por tanto, el tiempo.

Ejemplo: tu tarea para hoy es revisar facturas y otros temas administrativos. Te genera pereza y no te motiva, por tanto empiezas primero mirando el correo, luego te metes a gestionar un ratito redes sociales, recuerdas que tienes que consultar las estadísticas en mailchimp…
Y cuando te das cuenta, ¡¡has aplazado ya 2 horas el comenzar tu tarea!!

¿Has estado sin hacer nada? No, de hecho seguramente le has sacado rendimiento a ese rato de procrastinación. Sin embargo, se trata de tareas que no correspondían a ese momento, y que han provocado que ahora sientas culpabilidad y estrés.

Como no podía ser menos, escribiendo este artículo también he tenido conatos de procrastinación. "Me meto solo un momentito a linkedin". "Espera que tengo que consultar la agenda". "¿Me han confirmado ya vía whatsapp la sesión de esta tarde?".

¿Qué está ocurriendo?

QUÉ MENSAJE TE TRAE LA PROCRASTINACIÓN

 

En primer lugar, tu mente está orientada a evitar emociones desagradables. Si la tarea que tienes por delante te genera esas emociones, es más probable que tiendas a aplazarla.

En segundo lugar, si tienes un carácter perfeccionista, detrás de la procrastinación se escondería el miedo: miedo a no estar a la altura, miedo a no rematar perfectamente la ejecución, miedo a qué opinarán los demás… Especialmente con tareas que impliquen dificultad y salir de tu zona de confort. 

En tercer lugar, la recompensa a corto plazo es un poderoso detonante de la procrastinación. Pregúntate qué sientes cuando aplazas esa tarea y te dedicas al correo, redes sociales o similares. ¿Alivio y tranquilidad, verdad?

¿Y qué pasa cuando horas después descubres que el tiempo vuela y no has cumplido tu planificación? Vienen entonces el estrés, la culpabilidad, la desmotivación y el enfado con una misma.

Por último, la baja autoestima también puede influir en postergar tareas. Si no tienes confianza en ser capaz de llevarlas a cabo, seguramente tenderás a distraerte más.

El primer paso es la toma de conciencia. Aprender a reconocer aquellos momentos que te generan estrés interno y que alivias momentáneamente dirigiéndote a fuentes de placer inmediato.

El segundo paso es anotar aquellas tareas/momentos donde eres más proclive a procrastinar. En mi caso, cuando tengo demasiadas tareas noto incomodidad y estrés y acabo procrastinando. También cuando tengo tareas que me exigen esfuerzo o mucha dedicación (como escribir posts, por ejemplo).

Y el tercer paso es analizar esas tareas y ver si están alineadas con tus objetivos, y comprender el porqué que hay detrás. ¿Cuál es la ventaja de seguir mi plannig y ejecutar? ¿Y la ventaja de postergar y retrasarme?

Eso en cuanto a la parte racional. Para la parte inconsciente, asegúrate de tener descansos suficientes, de premiarte cuando sigas el planning y sobre todo de perdonarte cuando incumplas tus objetivos.

Un último apunte: tiene mucho que ver con la procrastinación el efecto Zeigarnik, estudiado en psicología. Este efecto nos habla de la necesidad del cerebro de cerrar asuntos, lo que nos lleva a recordar mejor los eventos que dejamos inconclusos porque nos generan incomodidad y carga mental. La motivación que asociamos al evento también es importante, eso sí.

La clave, entonces: recuerda el para qué de tu tarea, y comprométete a trabajar en ello al menos 15 minutos. Y después deja que tu inconsciente se ocupe del resto :)

1 comentario:

  1. Gracias Patricia por tenerme como invitada en tu blog!
    Si tenéis comentarios o dudas sobre este tema, encantada de compartir con vosotras ��

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario!

27.5.18

PROCRASTINACIÓN, COMO AFRONTARLA



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QUÉ ES LA PROCRASTINACIÓN

En la era del multitasking y las jornadas de trabajo interminables, la procrastinación se ha convertido en la enemiga número 1.

La procrastinación es el hábito de postergar tareas urgentes y/o importantes, y en su lugar realizar tareas que nos mantienen ocupadas pero no se alinean con nuestros objetivos.

Procrastinar no es tumbarse a la bartola sin hacer nada. Y las pausas son muy necesarias, ojo. Pero procrastinar se refiere a no honrar nuestras prioridades y a perder el foco, y por tanto, el tiempo.

Ejemplo: tu tarea para hoy es revisar facturas y otros temas administrativos. Te genera pereza y no te motiva, por tanto empiezas primero mirando el correo, luego te metes a gestionar un ratito redes sociales, recuerdas que tienes que consultar las estadísticas en mailchimp…
Y cuando te das cuenta, ¡¡has aplazado ya 2 horas el comenzar tu tarea!!

¿Has estado sin hacer nada? No, de hecho seguramente le has sacado rendimiento a ese rato de procrastinación. Sin embargo, se trata de tareas que no correspondían a ese momento, y que han provocado que ahora sientas culpabilidad y estrés.

Como no podía ser menos, escribiendo este artículo también he tenido conatos de procrastinación. "Me meto solo un momentito a linkedin". "Espera que tengo que consultar la agenda". "¿Me han confirmado ya vía whatsapp la sesión de esta tarde?".

¿Qué está ocurriendo?

QUÉ MENSAJE TE TRAE LA PROCRASTINACIÓN

 

En primer lugar, tu mente está orientada a evitar emociones desagradables. Si la tarea que tienes por delante te genera esas emociones, es más probable que tiendas a aplazarla.

En segundo lugar, si tienes un carácter perfeccionista, detrás de la procrastinación se escondería el miedo: miedo a no estar a la altura, miedo a no rematar perfectamente la ejecución, miedo a qué opinarán los demás… Especialmente con tareas que impliquen dificultad y salir de tu zona de confort. 

En tercer lugar, la recompensa a corto plazo es un poderoso detonante de la procrastinación. Pregúntate qué sientes cuando aplazas esa tarea y te dedicas al correo, redes sociales o similares. ¿Alivio y tranquilidad, verdad?

¿Y qué pasa cuando horas después descubres que el tiempo vuela y no has cumplido tu planificación? Vienen entonces el estrés, la culpabilidad, la desmotivación y el enfado con una misma.

Por último, la baja autoestima también puede influir en postergar tareas. Si no tienes confianza en ser capaz de llevarlas a cabo, seguramente tenderás a distraerte más.

El primer paso es la toma de conciencia. Aprender a reconocer aquellos momentos que te generan estrés interno y que alivias momentáneamente dirigiéndote a fuentes de placer inmediato.

El segundo paso es anotar aquellas tareas/momentos donde eres más proclive a procrastinar. En mi caso, cuando tengo demasiadas tareas noto incomodidad y estrés y acabo procrastinando. También cuando tengo tareas que me exigen esfuerzo o mucha dedicación (como escribir posts, por ejemplo).

Y el tercer paso es analizar esas tareas y ver si están alineadas con tus objetivos, y comprender el porqué que hay detrás. ¿Cuál es la ventaja de seguir mi plannig y ejecutar? ¿Y la ventaja de postergar y retrasarme?

Eso en cuanto a la parte racional. Para la parte inconsciente, asegúrate de tener descansos suficientes, de premiarte cuando sigas el planning y sobre todo de perdonarte cuando incumplas tus objetivos.

Un último apunte: tiene mucho que ver con la procrastinación el efecto Zeigarnik, estudiado en psicología. Este efecto nos habla de la necesidad del cerebro de cerrar asuntos, lo que nos lleva a recordar mejor los eventos que dejamos inconclusos porque nos generan incomodidad y carga mental. La motivación que asociamos al evento también es importante, eso sí.

La clave, entonces: recuerda el para qué de tu tarea, y comprométete a trabajar en ello al menos 15 minutos. Y después deja que tu inconsciente se ocupe del resto :)

1 comentario:

  1. Gracias Patricia por tenerme como invitada en tu blog!
    Si tenéis comentarios o dudas sobre este tema, encantada de compartir con vosotras ��

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Gracias por tu comentario!