Comer, no es lo mismo que alimentarse





Llevaba años encontrándome mal: cansancio, falta de energía, dolores de barriga, irritabilidad, ansiedad y digestiones pesadísimas. Me levantaba con una sensación parecida a la resaca, como si hubiera bebido alcohol la noche anterior. Había días que incluso me dolía la cabeza ya al levantarme.
Había cogido algo de peso, no era mucho, ni preocupante pero si que había algunos kilillos de más que andaban por ahí.

Desde que me operaron de apendicitis la cosa fue a peor. No sabría deciros a cuantos médicos fui:  unos me decían que eran nervios, otros que no comiera vegetales crudos, otros que estaba como una rosa, hubo, hasta una endocrina, que me dio barritas energéticas para sustituir comidas. Y así me pase unos años, dando vueltas y vueltas buscando respuestas a mi malestar.


Después de mucho buscar, encontré varios profesionales que empezaron a escucharme de verdad y fue con ellos, donde se inició mi cambio. Finalmente, descubrieron que lo que tenia era Candidiasis crónica, un intestino delicado y una sensibilidad al gluten no celíaca.  Todos estos "males", me provocaban cansancio,  falta de energía y que lo que comía, me sentará mal, entre otras muchas cosas.


Poco a poco, aprendí a escuchar mi cuerpo y ver como mi energía crecía enormemente. Mi estado emocional dejo de ser como una barco que iba a la deriva, para pasar a ser, un lugar donde reina la calma.


Me sentí cada vez más feliz y más viva, aumentó mi capacidad de concentración y de trabajo y des de entonces, me he sentido mucho más tranquila. 

Hice un cambio radical (SÍ, RADICAL) de alimentación. Deje todos los alimentos refinados, los azucares, el gluten, el alcohol, los lácteos y alguna cosa más que ahora sí que puedo comer.


¿Que he aprendido (y sigo aprendiendo) de todo este proceso?


Que la comida, nos afecta, no solo en un plano físico, sino también, a nivel mental. Por ejemplo, si comes azucares refinados, notarás un incremento de la energía muy rápidamente, pero al rato, te sentirás sin fuerzas, con sueño,  o con ganas de comer dulce otra vez. Este tipo de azucares producen una subida y bajada muy drástica del niveles de azúcar en sangre.  Mas de una vez, después de desayunar me había vuelto a meter en la cama, del bajón que tenia: empezaba a bostezar sin parar y no me podía casi ni mover, 0 energía.  La ingesta de azucares simples puede tener un impacto importante en nuestro sistema nervioso, causa irritabilidad, entre otras muchas cosas. 

He cambiado mi manera de entender la alimentación. Ahora exploro nuevos alimentos, cocino diferentes recetas comiendo muy variado ( en contra de lo que la mayoría piensa) y lo que es más importante, me encuentro como nunca me había encontrado. 

Comer no es lo mismo que alimentarse, tan sencillo y tan complicado a la vez. Llenar nuestro estómago no es alimentar nuestro organismo. 


Me sorprende lo poco que reflexionamos sobre lo que nos llevamos a a boca y en cambio, el tiempo y la energía que gastamos para decidir que ropa nos vamos a poner.

Aprendí a escuchar mi cuerpo y ver como mi energía crecía enormemente. Mi estado emocional dejo de ser como una barco que iba a la deriva, para pasar a ser, un lugar donde reina la calma.
Me sentí cada vez más feliz y más viva, aumentó mi capacidad de concentración y de trabajo y des de entonces me he sentido mucho más tranquila. 

La alimentación puede jugar a favor nuestro o por el contrario, en nuestra contra, tú decides!!!

Y tú, ¿sospechas que hay cosas que no te sientan bien? ¿sueles estar cansado y malhumorado sin saber porqué? o después de comer ¿sueles tener digestiones pesadas que te quitan la energía? 

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2.7.17

Comer, no es lo mismo que alimentarse





Llevaba años encontrándome mal: cansancio, falta de energía, dolores de barriga, irritabilidad, ansiedad y digestiones pesadísimas. Me levantaba con una sensación parecida a la resaca, como si hubiera bebido alcohol la noche anterior. Había días que incluso me dolía la cabeza ya al levantarme.
Había cogido algo de peso, no era mucho, ni preocupante pero si que había algunos kilillos de más que andaban por ahí.

Desde que me operaron de apendicitis la cosa fue a peor. No sabría deciros a cuantos médicos fui:  unos me decían que eran nervios, otros que no comiera vegetales crudos, otros que estaba como una rosa, hubo, hasta una endocrina, que me dio barritas energéticas para sustituir comidas. Y así me pase unos años, dando vueltas y vueltas buscando respuestas a mi malestar.


Después de mucho buscar, encontré varios profesionales que empezaron a escucharme de verdad y fue con ellos, donde se inició mi cambio. Finalmente, descubrieron que lo que tenia era Candidiasis crónica, un intestino delicado y una sensibilidad al gluten no celíaca.  Todos estos "males", me provocaban cansancio,  falta de energía y que lo que comía, me sentará mal, entre otras muchas cosas.


Poco a poco, aprendí a escuchar mi cuerpo y ver como mi energía crecía enormemente. Mi estado emocional dejo de ser como una barco que iba a la deriva, para pasar a ser, un lugar donde reina la calma.


Me sentí cada vez más feliz y más viva, aumentó mi capacidad de concentración y de trabajo y des de entonces, me he sentido mucho más tranquila. 

Hice un cambio radical (SÍ, RADICAL) de alimentación. Deje todos los alimentos refinados, los azucares, el gluten, el alcohol, los lácteos y alguna cosa más que ahora sí que puedo comer.


¿Que he aprendido (y sigo aprendiendo) de todo este proceso?


Que la comida, nos afecta, no solo en un plano físico, sino también, a nivel mental. Por ejemplo, si comes azucares refinados, notarás un incremento de la energía muy rápidamente, pero al rato, te sentirás sin fuerzas, con sueño,  o con ganas de comer dulce otra vez. Este tipo de azucares producen una subida y bajada muy drástica del niveles de azúcar en sangre.  Mas de una vez, después de desayunar me había vuelto a meter en la cama, del bajón que tenia: empezaba a bostezar sin parar y no me podía casi ni mover, 0 energía.  La ingesta de azucares simples puede tener un impacto importante en nuestro sistema nervioso, causa irritabilidad, entre otras muchas cosas. 

He cambiado mi manera de entender la alimentación. Ahora exploro nuevos alimentos, cocino diferentes recetas comiendo muy variado ( en contra de lo que la mayoría piensa) y lo que es más importante, me encuentro como nunca me había encontrado. 

Comer no es lo mismo que alimentarse, tan sencillo y tan complicado a la vez. Llenar nuestro estómago no es alimentar nuestro organismo. 


Me sorprende lo poco que reflexionamos sobre lo que nos llevamos a a boca y en cambio, el tiempo y la energía que gastamos para decidir que ropa nos vamos a poner.

Aprendí a escuchar mi cuerpo y ver como mi energía crecía enormemente. Mi estado emocional dejo de ser como una barco que iba a la deriva, para pasar a ser, un lugar donde reina la calma.
Me sentí cada vez más feliz y más viva, aumentó mi capacidad de concentración y de trabajo y des de entonces me he sentido mucho más tranquila. 

La alimentación puede jugar a favor nuestro o por el contrario, en nuestra contra, tú decides!!!

Y tú, ¿sospechas que hay cosas que no te sientan bien? ¿sueles estar cansado y malhumorado sin saber porqué? o después de comer ¿sueles tener digestiones pesadas que te quitan la energía? 

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